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Llevaba unas cuantas semanas con el día de ayer señalado en rojo en el calendario, y es que con motivo de la última noche de las fiestas de San Bernabé de Logroño, la capital riojana acogía un concierto muy especial, el que ofrecieron los locales Naive y los barceloneses Los Seis Días. Logroño no es una ciudad acostumbrada a grandes conciertos, así que imaginad lo extraño y agradable que resulta recibir a grupos como el catalán o los riojanos, con una más que interesante propuesta musical pero sin el apoyo mediático de los que nos quieren hacer creer que no existe la música más allá de lo que suena en la radio. La cita era, pues, ineludible, y por eso me dolió en el alma no poder disfrutar de las canciones de Los Seis Días, ya que por algunos compromisos y algún que otro fallo logístico llegamos al Biribay cuando ya habían terminado su actuación y los riojanos se disponían a comenzar con la suya. Los Seis Días quedan apuntados desde ayer en mi larga lista de tareas pendientes, espero no tener que esperar demasiado para poder disfrutar de ellos...


Nos quedamos sin ver a los de Barcelona pero, siendo sincero, si anoche me acerqué al Biribay fue para disfrutar del concierto de Naive, un grupazo al que conocí en el Actual de este año y cuyo segundo álbum, All Beauty Must Die, me tiene enganchado desde entonces. La cita era, como digo, en el Biribay Jazz Club de Logroño, una coqueta sala de conciertos situada en el corazón de la ciudad, rodeada de bares de música latina y salsotecas, aunque desde que cruzas su puerta te sientes como en casa. El Biribay es un local perfectamente acondicionado para conciertos, con un aforo decente, una excelente acústica y la agenda musical más interesante de la capital, además, los chicos de Naive tienen motivos de sobra para sentirse cómodos sobre las tablas de su escenario.


Arrancó el concierto al filo de la medianoche, con un gran ambiente y expectación en la sala, y es que Naive no habían vuelto a actuar en su ciudad desde el Actual y tenían ganas de celebrar con su gente el flamante primer premio del Rock Villa de Madrid que recibieron hace unas semanas, uno de los concursos musicales con más solera del país. Ya desde la primera canción pude comprobar que el concierto iba a ser distinto al que vi hace unos meses, y es que si en el Palacio de los Deportes lo bordaron con una actuación más formal, ayer, entre amigos y con la complicidad que dan la oscuridad y el humo de las salas pequeñas, mostraron su lado más salvaje y desatado. A la formación habitual de cuatro miembros del grupo se les unieron de nuevo dos músicos más, uno al teclado y otro de apoyo con la percusión, seis tíos dispuestos a dar lo mejor de sí, haciéndonos sudar de lo lindo.


En poco más de una hora, los Naive dejaron claro por qué ganaron el Rock Villa de Madrid y están sonando en Radio 3; tienen un disco lleno de canciones enormes, pero además un directo arrollador y altamente recomendable. Ese rock con acento sureño que a veces se acerca al pop y en otras ocasiones coquetea con el country funciona a las mil maravillas en vivo. Juan Carlos es un gran vocalista y frontman, David es uno de los mejores guitarristas que haya visto en mucho tiempo, Rubén se sale al bajo (por cierto, primera vez en mi vida que veo a un músico descalzo sobre el escenario) y tanto sus compañeros con batería y percusión como Jose Andrés con el teclado hacen auténticas virguerías. Naive es uno de esos grupos que no se conforma con reproducir nota por nota lo que en su día grabaron en el disco, y consiguen llevar cada canción a una nueva dimensión en directo. Buena prueba de ello son, por ejemplo, los solos de David, que si ya en el álbum son brutales en vivo son una auténtico escándalo.


Naive ofrecieron sesenta minutos de electricidad, desgranando uno a uno los temas de su más que recomendable disco. Destacaron, cómo no, el vibrante paseo por la Gran Manzana que es Midnight Alibi in New York City, The Killing of the Fragile, la impresionante versión del Funny Thing escrita por Greg Cartwright, el color pop de All alone, la rabia contenida de I hate, la oscuridad de Black Sparrows o la belleza de la emotiva Farewell not to be back. Pero si he destacar, subrayar y si hace falta marcar con un rotulador fosforescente alguna canción, tengo muy claro cuáles se llevaron la palma anoche; me fascinó la triste historia de Juddy Earth, enloquecí con Your love means nothing now y FLIPÉ (así, en mayúsculas) con Country´s Death, un tema que me parece sencillamente brutal y que ayer estuvo a punto de hacer estallar el Biribay de la fuerza con la que la interpretaron.


Empapados en sudor, los Naive se despidieron de su público después de varios bises y de ofrecer su reciente premio a sus amigos logroñeses. En el aire, el calor de un público entregado y satisfecho por un concierto que, vive dios, valió la pena, vaya si lo hizo... Tienen talento para dar y tomar, un disco que les hará llegar lejos y sobre todo, las ganas de ofrecer sus canciones allí donde sean bien recibidas. Desde SextoHombreDigital os recomendamos que escuchéis su flamante All Beauty Must Die y, si tenéis la oportunidad, acercaros a uno de sus conciertos porque no os dejarán indiferentes. Porque, en La Rioja, además de buen vino, también se hacen grandes canciones...

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